lunes, 8 de junio de 2026

CREÍ QUE HABLÉ CON LA TÍA DE UNA AMIGA , Y NO LO FUE.

 


Al inicio del año de 1999 ,  teniendo ya formada legalmente mi empresa , pensé visitar a una amiga a su casa , más o menos entre las 11:30 a.m. a 1:00 p.m. de la tarde pronto tomé mi bus para ir al distrito de Barranco y querer tener una amplia conversación sobre el negocio emprendido. 

Llegue al lugar , mi amiga vivía en una bonita quinta bastante antigua (data desde antes de la Guerra con Chile de 1879) solariega y muy amplia con jardines en medio. Avisté al fondo de la quinta , allí estaba su casa , empecé a tocar su puerta , toque y toqué varias veces , me decía a mi mismo ¿ que raro parece que no hay nadie ? , ya casi al irme de regreso a mis tareas habituales , me llamó inmediatamente la atención una cosa , observé a una señora afable en la ventana sin abrirla , "le vociferé a la que creía que era algún pariente que mi amiga me llamara tan pronto llegara , pues la viejita me respondió con un ademán afirmativo que si lo haría". Bueno de aquello , pasaron tres meses más , y me reencontré en alguna calle de Barranco con mi amiga , reclamándole por su olvidadiza llamada telefónica. 

Mi amiga , enterándose recién después de 90 días fue a visitarla y que supuestamente le entregué mi mensaje y que una señora o viejita me recepcionó. Ella me dijo ¡mi amigo , en mi casa no hay nadie solo mi padre y yo vivimos , nadie más existe!. Le contaba sorprendido con insistencia que vi a una señora. ¡Has visto un fantasma , era el alma de la señora  muerta desde hace 50 años! (actualmente seria 70 años) . realmente quede estupefacto y asombrado que sin querer hablé con la supuesta tía de mi amiga y no lo fue. 

¿Qué conclusión saco con estas experiencias ? , que estamos rodeados de espíritus que vagan por este mundo aun custodiando sus bienes atrapados en el tiempo. Todo un misterio

Pax et bonum.





 

jueves, 4 de junio de 2026

EL NIÑO AZUL ERA UN DEMONIO Y LO EXORCISÉ.

 


Hace varios años atrás , entablé una batalla espiritual con un demonio , me parece una entidad del panteón inframundo hindú bastante desconocido , y hasta hoy es para mi una incógnita tal experiencia desagradable.  

Ocurrió una tarde de sábado , después de almorzar me eche una corta y saludable siesta , ya que tenia costumbre de salir de fin de semana a recorrer o encontrarme con mis amigos en algún punto de la ciudad. En el atardecer soñaba en mi estado de vigilia me encontraba en la lucha mental cuando el ente azul con animo seductivo se me acercaba con bondad y sonriente y me hablaba con un lenguaje raro , en ese momento no había advertido su sorpresiva transformación de un afable niñito en una terrible y monstruosa figura. 



No se como en ese estado de lucha espiritual de lo más recóndito del alma salió una especie de fuerza el exorcismo de San Benito aprendido y otra oración larga en latín perfecto del cual ya no me acuerdo, pero denotaba un poder grande inimaginable  , claro está durante el sueño. Allí me vi haciendo el ademán de rociar el agua bendita , la entidad al escuchar invocar en latín ¡Mariae! se esfumó al instante. Al término , desperté pero estuve durante toda esa experiencia muy lúcido o sea supe lo que me pasó. 


Aun así , fui a consultar a un sacerdote de la fsspx

 , del cual sorprendido por este caso inframundano , me confirmó que siempre en esta vida Dios permite el asalto de demonios para hacernos pensar que el infierno existe y el adiestramiento para la lucha metafísica espiritual contra sus agentes, y que debemos siempre estar preparados en la gracia de Dios. 

Ángel de mi guarda , protégeme! 
del enemigo infernal defiendeme, 
por Jesús , María y José , Amén! 

 


martes, 2 de junio de 2026

LA VISITANTE DEL MÁS ALLÁ

 


Hacia el año 1995, mi padre y yo nos mudamos a nuestro nuevo hogar en una quinta en el Jirón Pazos, en la ciudad de Barranco, Lima; en el cual ya tenía unos séis meses de estar viviendo allí. Soy legionaria de María, una institución mariana de nivel mundial y tengo como costumbre además de rezar otras oraciones, el rezar el Santo Rosario diario, el cual solía hacerlo a las 5 am. En el pasillo de la entrada a la quinta había una urna conteniendo una escultura del Sagrado Corazón de Jesús, del cual desde el primer día que lo vi, me encantó y luego me enteré que los días jueves varias señoras de la quinta se reunían en torno a la imagen para rezar el Santo Rosario y por supuesto, yo también me sumé al mismo.  En ese tiempo todas estaban muy preocupadas por la salud de una señora que siempre participaba en la oración desde que se mudara a la quinta, pero ahora se encontraba muy enferma, me enteré después que tenía un tumor cerebral por lo que tenía que pasar por cirugía. Todo ese tiempo estuvimos rezando por ella, y especialmente cuando fue operada. No obstante, yo no la conocía, porque ella no salía, por lo menos yo no la veía; pero, Mi padre me contó un día, que solía conversaba con ella a veces  cuando pasaba a lado de su puerta, pues la señora vivía más adelante de nosotros, a unos escasos departamentos de ahí, y le decía a mi padre que ella me veía desde su ventana del segundo piso cuando yo salía muy temprano a trabajar diariamente, y también sabía que rezaba con las señoras por su salud. Pasaron los meses y luego que fue operada, la debieron trasladar a la casa de su hija que no hacía mucho que se había casado y vivía a unas calles de allí.                                                                                              
Fue entonces que una mañana, como todos los días, me senté en la cama sin hacer ruido a fin de que mi papá que tenia su cuarto contiguo al mío, pudiera seguir descansando mientras me ponía a rezar el Santo Rosario. Estaba  empezando a orar en el interior de mi amplio dormitorio, que era de corte antiguo y con una claraboya en el centro del techo de madera, tenía cuadros de paisajes en las paredes, pero arriba de mi cama se encontraba un cuadro de la Inmaculada Virgen Milagrosa, cuando de pronto de la claraboya veo ingresar un pequeño rayo de luz que se dirige al espejo de mi ropero, el cual se encontraba a la altura lateral del extremo de mi cama. 

Por un momento no le di importancia porque, en las noches de luna, a las 9 pm. se veía caer un rayo de luz por la claraboya que atravesaba el cuarto de arriba a abajo, lo cual me gustaba. Pero, un instante después me percaté que no podía ser un rayo de luna, porque el rayo no cae en diagonal y menos a esa hora, pues ya lo hubiera visto antes. No obstante, continué con las primeras oraciones del Santo Rosario, es entonces cuando de pronto algo me lleva a ver el espejo de mi ropero; y, aún en la penumbra pude observar como se formaba una neblina que se iba aglutinando; pensé que era una falla visual por la oscuridad  de madrugada otoñal,  y aunque había cierta iluminación por el reflejo de la luz de los faroles y estrellas del cielo que ingresaban por mi claraboya, no era suficiente. Me sobé ligeramente los párpados y los volví a abrir y seguí viendo que se hacía más grande, seguí creyendo que se trabaja de mi vista, y aunque preocupada por mi supuesto problema visual, continué rezando, y ya estaba en la mitad del primer misterio del Rosario, cuando sentí una presencia a mi lado, volteé y pude ver que se trataba de una mujer de edad mediana, le veo desde la cintura, o por lo menos es lo que creo ver porque estoy sobre mi cama; su cabeza está envuelta con una pañoleta que pareciera que le cubriese ligeramente los ojos, pero se puede ver perfectamente su perfil con nariz delgada y labios; ella tiene los brazos extendidos hacia mí, y con un brazo me sujeta el brazo derecho y con el otro, me sujeta  el otro brazo, intentando sacarme de la cama, forcejea conmigo, yo sigo sosteniendo mi rosario; lo peor de todo es que no puedo hablar, no me sale la voz de la impresión; me hace doler el brazo izquierdo al cogerme con tanta fuerza y lo único que trato es zafar su mano de éste, pero rápidamente me coge de la cintura, lo que le facilita que yo pueda ser casi arrastrada de mi cama, y es en ese preciso momento de lucha que se me cae el rosario cerca a los pies. Hasta ese momento no tenía miedo, estaba confundida, creía que podía controlarlo, y no se me ocurrió pedir ayuda al Señor o a la Virgen Santísima, lo cual no puedo entender hasta hoy qué me sucedió para no hacer éso; y es que increíblemente ni siquiera reparaba en pensar que hacía esa mujer junto a mí, aún no concientizaba que se trataba de un espíritu, sólo me concentré en querer soltarme de ella. Sin embargo, al ver que parecía que intentaba llevarme, recién me llené de temor y sacando todas las fuerzas que pude, logré llamar a mi padre que estaba en el cuarto contiguo, gritando : ¡¡papá!! -entonces mi padre respondió con otro grito : ¡¡¿Que pasa?!! y encendió la luz de su habitación. Y entonces el espíritu al sentir el grito de mi padre volteó en dirección a su cuarto y nuevamente volteó hacia mí, y me soltó; a continuación retrocedió con los brazos extendidos, arrastrada por una fuerza, ante lo cual pude constatar que ella no tenía extremidades inferiores sino que se había extendido desde el espejo del ropero, similar a una "mujer elástica", introduciéndose al espejo para desaparecer. Mi padre llegó rápidamente a mi cuarto, me encontró alterada, con el corazón latiendo a mil, y al preguntarme lo sucedido, lo único que pude decirle ya que se me atascaba otra vez la voz, señalando al espejo : ¡¡fantasma!! Mi padre lo miró, poniendo un manto que encontró en una silla de mi cuarto, me dijo que debió ser una pesadilla; ante lo cual le enseñé el brazo y también parte de mi cintura, que se veía como piel presionada, y le dije : ¿ esto es pesadilla? Recién sentía un miedo terrible

Mi padre me dijo que saliera a la sala mientras me prepararía un mate de anís. Y apenas entré a la sala para sentarme, sentí que tocaban la puerta despacio, me quedé en schok, ¿era el fantasma? volví a sentir el toque en la puerta y entonces, me apresuré aterrada a llamar a mi padre, quien se acercó y escuchó el toquido, abrió la mirilla de la puerta y vio que era mi vecina de la primera casa, una de las señoras con quien rezaba el Santo Rosario ante la imagen del Corazón de Jesús. Ella le dijo a mi padre que venía a avisarme que la vecina operada por la cual rezábamos, acababa de fallecer a las 5 am., según le había comunicado la afligida hija por teléfono; y es por éso que se apresuró a avisarme a fin de que pudiera ir a rezar el Santo Rosario al velorio que se iba a realizar en la misma casa de la hija donde había fallecido. Al principio, me rehusé a mí misma ir al velorio, no estaba en condiciones para acercarme a un velorio, pero en el transcurso del día me fui a ver a mi amiga que participa en la misma institución mariana que yo, le conté lo que me había acontecido y le dije si podíamos ir a rezar, pues es norma de la Legión de María rezar en velorios y como labor apostólica debe hacerse de dos en dos. Mi amiga aceptó y nos fuimos juntas a rezar a esa casa. Luego de la oración, me acerqué con ella a despedirme, pero antes algo me hizo acercarme al féretro, y al ver el rostro de la fallecida, ¡¡oh sorpresa!! era la misma mujer que estuvo en mi cuarto, mejor dicho, esa alma, era el mismo perfil de su rostro y tenía la pañoleta blanca en la cabeza, pues la difunta lo llevaba desde su operación al cerebro.  

                                                                                      Este acontecimiento sobrenatural me demostró que las almas no son tan etéreas como se piensa, la que vino a mí, tenía materia y  fuerza como una persona en vida.  Desde ese día prefiero ya no rezar a las 5 am. La pregunta que me quedó es : ¿por qué el espíritu me jaló así?. 

Pax et bonum, 
Historia y cortesía de mariologia panaiya.




UN SUEÑO SOBRENATURAL : PROCESIÓN DE LAS ALMAS EN PENA

 


Hacía cerca de un mes de habernos mudado mi padre y yo, a nuestro nuevo hogar en la ciudad de Barranco, en la primera cuadra de Jirón Pazos, prolongación del famoso Boulevard de Barranco; cuando tuve un sueño muy extraño que nunca más se ha vuelto a repetir. Era de noche con escasa estrellas, a una hora muy avanzada; y, me encontraba caminando en medio de un descampado. A lo largo de éste y a cada lado, habían casas rústicas de adobe y de techo de tejas, se notaban de condición modesta pero también antiguas, no se encontraban juntas sino con cierta distancia una de otra. De pronto en medio del descampado, avanzaba desde el fondo, una gran procesión de personas indistintamente varones y mujeres, todos con hábitos encapuchados de color grises oscuros; iban al parecer rezando y cada uno de ellos portaban una vela en una de sus manos, se les notaba que todos ellos tenían un rostro pálido, enjuto. Al principio me pareció extraño que hubiera una procesión a esa hora, luego me sospeché que se trataba tal vez de una manifestación de ánimas benditas; y, con temor corrí alejándome de ellas. 

 Felizmente encontré en medio del descampado, una cruz simple de camino de tamaño mediano de color verdoso, que se alzaba sobre un pedestal de cemento. Me coloqué detrás de este pedestal con la cruz mirando desde allí a todo el grupo; la procesión se detuvo delante de éste pedestal por un instante, mientras yo rezaba un Padre nuestro y un Avemaría, luego de lo cual todas ellas en orden murmurando oraciones, se retiraron retrocediendo nuevamente por donde vinieron. 

 Cuando desperté estaba conmocionada, se veía todo tan real; entonces, le conté a mi padre quien me escuchó y quedó pensando. Al mediodía salió a comprar, aunque realmente fue a averiguar algunas cosas, porque me contó, que al caminar unas tres cuadras hacia arriba buscando una tienda, vio una cruz de camino, un Calvarito, que se encontraba en medio de una berma central de la cuadra, a esa altura había una bodega, y luego de comprar algunos productos en ella, se puso a conversar con la señora que atendía, que resulto ser la propietaria de la tienda, y él aprovechó de preguntarle sobre la cruz. La señora le contó que a principios del siglo XX, toda esa zonas era un descampado lleno de tierra, los moradores del lugar vivían en sus casitas rústicas de adobe con techo de tejas y otros de calaminas; éstos vivían atemorizados porque a partir de las 7 pm se encerraban en sus casas, porque al anochecer veían figuras fantasmales, seres demoníacos y en algunas noches, podían ver y escuchar la procesión de ánimas; pero lo más perturbador era que podían escuchar a una mujer llorando en la madrugada, que provenían de un canchón tapiado y que ahora era un local de una línea buses (actualmente ya no existe esa línea de buses). Los pobladores decidieron entonces poner a la altura de ese canchón tapiado, una Cruz de camino, un Calvarito sobre un pedestal, que durante el mes de Mayo lo hacían peregrinar de casa en casa; poniendo en su lugar una cruz mas pequeña verde sobre el pedestal, tradición que lo han continuado hasta la fecha, sus descendientes o sucesores que viven en el lugar. Y con la presencia de la cruz ya no se escuchaba a la mujer que lloraba ni las figuras demoníacas.

 Además le dijo la señora que al final del jirón, desembocaba al Cementerio de San Pedro de Chorrillos. Mi padre al volver a casa me relató emocionado todo esto. Entonces, quise conocer la Cruz del camino y más adelante, también llegué a conocer la otra cruz que ponen en su lugar en el mes de mayo, comprobando que era igual a la que soñé. Posteriormente, quise saber si por ese mismo camino llegaba al cementerio y constaté que luego de 14 cuadras aproximadamente. desembocaba al Cementerio San Pedro de Chorrillos. Por tanto, me di cuenta que tuve un sueño premonitorio, el cual fue un viaje al pasado de ese lugar. Además, como cosas de la vida, 11 años después de esta eventualidad, mi padre fue a descansar en paz en ese cementerio. 

Deo gratias ,
Historia y cortesía de Mariología Panaiya