2002 iba hacia el centro de la ciudad de Lima con un amigo , más exactamente a la ruta del Congreso de la República no para visita turística sino para comprar y ver algunos asuntos religiosos que me anteponía para dictar temas en mi cenáculo de oración.
Ocurre queriendo buscar objetos religiosos por esa calle , me topé en un puesto de brujería , que sin querer desperté inquietud en la suso dicha pitonisa que al verme pasar y detrás de mi estaba mi amigo , se echó un grito, hasta que yo mismo me asusté, por mis adentros me decía que le pasa a esa pobre mujer que vi su rostro desencajado de terror no natural , ella vio algo espantoso.
Atiné observando sus ojos casi saltones que la bruja veía mi medallón de San Benito exorcista , entendí recién que Dios mismo me estaba protegiendo de estos demonios ambulantes que la rodeaban que en lo invisible quebró su poder al ver el medallón engrandecerse ante la vista , estos seres malignos están donde se practica la brujería o la maldidicencia y sortilegios satánicos , y para mi sorpresa pase por esa calle que no debía pasar nunca y puerta donde se realizaba adivinización y sacrilegio , recuerdo que la mujer se escondió, luego hasta verme pasar recobrarse de advertencia del Juicio de Dios.
También fue una lección para mi , y para muchos que debemos honrar a Dios con reverencia y piedad al usar los sacramentales con actividad exorcística que lo han diseñado para poder protegernos de los ataques y sorpresas del infierno.
Deo gratias , pax et bonum.



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